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[Jota] `El capitalismo está acabado, lo hemos hundido con los 8 discos anteriores de Los planetas´

J y Banin

La guitarra española se inventa en Andalucìa, a partir de ahí la música popular experimenta un cambio drástico. El rock mantiene la afinación que se estableció para el flamenco. El rock es un palo flamenco. El público cree que es pop pero son canciones [d]e la cultura andaluza de siglos. La diferencia entre el flamenco y las músicas populares europeas está en un acorde. La leyenda del espacio eran emociones demasiado profundas, eso no es popular en este periodo, la gente no tiene tiempo para investigar. La idea posesiva del amor es una imposición del sistema. Crowley es uno de los mayores poetas de la historia. El capitalismo está acabado, lo hemos hundido con los 8 discos anteriores de Los planetas. El modelo capitalista está dando sus últimos coletazos con Trump, Le Pen y Rajoy, ejemplos de cómo el sistema intenta mantenerse a la desesperada. Es como la caída del imperio romano: Donald Trump [Donaldo El trampas] es el Nerón de nuestro tiempo, el que va a incendiar Roma. El indie fué la única cultura de resistencia en los 90, un movimiento que se organiza fuera del círculo d[e] las multis, es como una zona temporalmente autónoma, en cuanto el poder detecta su existencia la absorbe. España es el único país del mundo en que el indie se ha consolidado, en el resto de países la escena alternativa sigue siendo marginal mientras que aquí ha ocupado el espacio del mainstream. El trap es contracultura viv[a]. El hip hop es rock pero el rock tiene que evolucionar con el cambio tecnológico, que es como nació, de la mano de vinilo, guitarra eléctrica y ampli, de lo contrario se convertirá en música muerta, como el jazz

Juan Ramón R`guez Cervilla (Los planetas, Grupo de expertos solynieve) en Mondosonoro


[Previa] Rock del bueno y otras encapsulaciones jugosas

Cápsula

Tomavistas ciudad volverá a tirar de buena crema sónica para una nueva edición de su ciclo conciertil. Nueva psicodelia, surf, rock, stoner… Cápsula son un grupo bastante notable con ráfagas que recuerdan a Queens of the stone age e intrínseco a la tradición anglo de hacer y entender la música. La banda vascoargentina atmosferizará con inmensa probabilidad la madrileña sala El sol el próximo viernes 22 de abril con motivo de la presentación de su nuevo material, Santa Rosa, y de su consiguiente gira internacional.

Antes la energía guitarrera filoruidista de The garage players será un entrante más que jugoso. Según ellos mismos son `4 amigos desgastando suelas ajenas desde 2009 con una tesis para tocar en garitos´. Admiradores de gente como Novedades Carminha y Guadalupe plata los madrileñotoledanos a buen seguro que dejan las tablas bien calentitas para que Cápsula termine por apuntalar la noche y parte de la madrugada.

Tomavistas


[Cultura inquieta/Charco 2015] Motorizaciones planetocrepusculares

Los planetas 28

La plaza de toros getafense volvió a ser testigo de artistas y conciertos variados para volver a completar otra más que molona jornada de un festival veraniego que va ganando muchos enteros. El exótico y dulce bizarrismo de Pedrina y río, Camila Moreno con su intimismo apañado, la pausa cantautoril filotropicalizada de Little Jesus, el cantautorismo incisivo y protestatario prorockero de Nacho Vegas y un pintón poperismo panamericano a cargo del original Gepe precedieron al espléndido bolo de El mató a un policía motorizado, que desplegó un más que correcto y pintón estilo propio con fases de recogimiento shoegazer premium. No faltó ni falló la gloriosa dupla dinásticoescórpica Chica de oro y Mujeres bellas y fuertes.

El mató a un policía motorizado 6

Como dijo Savage, la emoción destilada es la esencia del pop. A J, Florent, Eric, Banin y Checopolaco (Los planetas, indiscutibles cabezas de cartel y la banda nacional aún en su vigencia de más importante e influyente) se les ve más en plena forma que nunca derrochando una segunda juventud envidiable y revitalizada haciendo sonar sus canciones de manera contundente y mágica. Melodías pluscuamperfectas sacando todo el bravío que llevan dentro. El movimiento se demuestra andando y de qué manera. Los granadinos surfearon todo su arte a través de una actuación magnísima dejándose llevar en sus melomanías a través de 17 cortes a lo largo y ancho de todos sus palos, desde la más reciente etapa filoflamenca hasta su invencible noise pop (noventero) shoegaze que siguen abanderando liderísimos.

Sentimientos puros desde las entrañas, un acontecimiento montañorusístico a través de toda la amplia gama planetera. Brillando en fases de contemplación y religiosidad [Ya no me asomo a la reja, Corrientes circulares en el tiempo o el momentazo mayúsculo de Toxicosmos («Y estallan los sentidos en colores aún por inventar»)] y mala leche himnaria (El duendecillo verde) hasta ráfagas legendarias (La caja del diablo, Segundo premio, De viaje), sin pasar por alto atractivísimas composiciones (Alegrías del incendio, Romance de Juan de Osuna). En lides colaboracionistas La bien querida se aderezó con gracejo para No sé cómo te atreves y si casi una semana antes en Benicasim nos deleitaran con la colaboración de Mendieta, en éste caso sería Santiago motorizado el elegido para enriquecer Un buen día, devolviendo “el favor” de la previa colaboración Jotil con los pibes platenses.

Tan en su salsa estaban que aún no previsto en su setlist nos hicieron gozar con un bis ingredientado con la mala baba y flamenquería de Reunión en la cumbre y el himno generacional Pesadilla en el parque de atracciones, una de ésas canciones que lo explican casi todo intravenándose desde el primer play o directazo irreversiblemente en la banda sonora de tu vida.

Joe Crepúsculo 7

Joe Crepúsculo a pecho descubierto, calzón quitao y tumba abierta hasta se arrojó con una versión de Maricas (Los Punsetes) de nuevo con un Nacho Vigalondo entregadísimo en sus locuelas danzas y algunos amiguetes juerguenses más presentando nueva cremita (Nuevos misterios) y una selecta selección de sus electrochispeantes hits de siempre.

En suma, una buena selección musical coronada por un triplete final jugosísimo. La nota negativa: limitar la libertad de movimiento de los profesionales de la prensa. No tiene ningún sentido. Dejar entrar y salir del recinto libremente no es un lujo, que uno viene de la miel sobre hojuelas del mágico y toropoderoso FIB y de los cremosones Tomavistas y Sansan dónde no nos pusieron ninguna pega, sino todo lo contrario. Si me apetece volver al coche a comer y/o beber algo o por alguna otra cosa que necesite y pueda haber olvidado y volver a la zona de conciertos es tan de cajón como legítimo. Sería un pasteleo inerte no señalarlo, por lo demás una organización muy buena llena de currantes y sin ningún incidente a lamentar.

Fotografía: Alfonso Vega


[FIB 2015] Guitarrazos y los mejores años de nuestras vidas

Los Planetas cabecera

Benicasim volvió a alzarse en epicentro musical del verano gracias a otro cartel delicioso, variado y más que contrastado entre prometedoras bandas y grupazos de culto consagradísimos sin nada que demostrar salvo sus ganas de seguir pasándoselo bien a lo Keith Richards. Tras un resultón pistoletazo de salida en el escenario Las palmas a cargo de Trajano! y The last dandies (que comparecerían tras Mox nox) en el Red bull tour bus fueron en el primer día de festejos los grupos encargados de abrir la lata al acontecimiento festivalero estival por antonomasia.

Under radar y After all se dieron cita en el brillante repertorio de L.A., que aprovecharía con maestría la ocasión para presentar algunos de los temazos de su exquisito y recientísimo From the city to the ocean side. Un bolo mayúsculo que se erigió en lo mejor y más completo de la jornada juernense. La nota de color anglobeat de alma soul de Clean bandit sirvió de entrante perfecto para el abanderado concierto de Crystal fighters, que tirando de parafernalia campestre filotribalizada gestó potentísimos momentos que encedieron a los allí presentes en la franja destinada a las formaciones más demandadas. Entrados ya en la madrugada levantina la vocalista principal de Florence and the machine, perfectamente flanqueada por todo su elenco musical, derrochó desnudez y descaro (para muestra el botón de marcarse todo el concierto descalza) con una actitud dicotómica entre la entrega y las atmósferas hippies más sesenteras. La horaca de Elyella djs fue la encargada de cerrar la juerga con otra divertida ración de remixes. Unos turnos anteriores el sexteto australiano DMA´s acertó con su power pop rock para entonar a los asistentes al espacio destinado al autobús de Red bull.

Dentro de los actos de la segunda jornada La bien querida, siempre biacompañada de guitarra y teclado, regaló intimismo y dulzura en el Escenario Radio 3 cerrando con la pegadiza Poderes extraños. De vuelta en el escenario principal Jamie T se entregó hasta energizando pogos entre el respetable sin renunciar a momentos de pausa y hasta filorapeos. Mientras tanto Nudozurdo desplegaba arrojos introspectivos filoplaneteros y alargues cremosones en el escenario Red bull fundiendo sus últimos punteos con uno de los momentos más esperados del viernes, la actuación de Noel Gallagher´s high flying birds, karaokeizados por la locura guiri (y no tan guiri) y videografiados a tope exprimiendo todos los recursos de los monitores dejando fluir su excelente britpop powerizado y velocitado que reminiscenció estampas imborrables para todos los fans de Oasis. Según ejecutaron Champagne supernova ya nos tenían a todos en el bolsillo. La intensidad seguiría expandiéndose gracias a otro esperado instante, la subida a las tablas de The prodigy, que con continuas referencias al respetable a través del eslogan «My fucking spanish people» no dejaron de repartir tralla y subidones sónicos. No lejos de allí Polock se mostraría digno en los interregnos de su apañado anglopop ibérico. La experimentación distorsionil muy top de Goodspeed you! black emperor gozó de 2 horazas para dar rienda suelta a su nutritiva e interesante propuesta.

Kaiser chiefs

El atractivísimo sábado nos dejaría buen sabor de boca desde el pitido inicial con Siesta!, que amenizaron a tuti plen como buen previo a los angloenergizantes Reverend and the makers. La anécdota climatológica de la jornada sucedió al termino de La M.O.D.A., unos minutos de chaparrón veraniego loco con el que más de uno aprovechó sin prejuicios para refrescarse. Hinds, que mientras daban los últimos retoques se marcaron un previo con hilo de fondo motivatoria a cargo de She lost control de Joy division subrayaron su anglopop rockeado fémino, resultón e interesante. Kaiser chiefs, con un entregadísimo frontman desde la primera tonada, sobreponiéndose a los problemas del micro derrochando actitud, garra, agilidad, voluntad e incluso putoamismo, fue de lo mejorcito de todo el festival, sin duda. Unas ráfagas divertidísimas, repletas de cancionzacas y con todos los ingredientes de una banda de la zona Champions que dejó con la temperatura adecuada un recinto que albergaría a la mejor y más influyente banda española de ayer, hoy y siempre. Los planetas, que con un setlist alimentado sobre todo por sus 2 últimos largos, surfearon con el recién horneado himno El duendecillo verde, tocado en elegante versión teaser. El momentazo de la tercera etapa del FIB corrió épico a cargo de Gaizka Mendieta, que para la gloriosa Un buen día se uniría al sistema cósmicoplanetario titularísimo a lomos de la Gibson de Banin. La elección y ejecución de De viaje para el cierre fue sencillamente mágica. Cum laude de noise, shoegaze, psicodelia (jonda), misticismo, melodías pop indestructibles y toda la pasión y éxtasis de los míticos años 90, en definitiva, los de Granada son activo histórico añejado de tan excelso y magno acontecimiento melomaníaco desde la cosecha de agosto del 95 que no paran de ganar adeptos y consolidarnos a los ya ganados desde hace años y años. El brutal tríptico sobre el escenario más grande lo clausuraría Blur, fieles a su eficaz poprock orgullosamente british pese a pecar de un claramente mejorable tracklist resucitado al filo de las 2 y 7 minutos de la madrugada con Song 2 que desató locuras filonoventeras para brincar y desgañitarse. Además se permitieron un bis.

Vetusta Morla

Para la última tardenochemadrugá The riptide movement pudo valer más que de sobra para acudir a Public enemy, de puesta en escena golpeante y sublimada de fuerza casi militar. El plato fuerte patrio del último día fue para la banda madrileña de pop alternativo más demanda de los últimos tiempos y que sigue petando los recintos que le pongan por delante. Vetusta Morla, con otra ejecución impoluta como de costumbre timonearon vacas sagradas de La deriva sin olvidar los hits que ya los han hecho eternos. Especialmente destacable la versión de  Valiente, que descarriló apoteósica y que hubiera sido insuperable como final. Para el bis Los días raros, increschenteada hasta el orgasmo. (Una verdadera pena cronogramática coincidir con los también capitalinos Célica XX, buena gente y grandes músicos que a buen seguro se dejaron llevar por sus subidones para implementar sus jugosonas atmósferas procrípticas). Volviendo al grueso anglo se defendieron sin problemas Crocodiles y FFS (Franz Ferdinand & Sparks). No dejar de nombrar a Portishead, sobre todo por una actuación plana y aburrida que incluso defraudó a sus seguidores. Todo lo contrario que The cribs, fantabuloso anglopower pop dulce y contundente que recuerda a los Nada surf más cañeros, un descubrimiento maravilloso y recomendabilísimo. Otra demostración de fuerza la espetó Bastille, que además de su propia cosecha también acabó tirando de versiones. Para los últimos coletazos MØ, precedidos de una insoportable incidencia técnica no estuvieron nada mal (daría tiempo a volver para comprobarlo).

Novedades Carminha finiquitarían la coyuntura con contangiosas energías buenrrollistas para dar los acordes finales gracias a la inmediatez y adherencia de su despampanante bizarrismo cañí prorural. Unos gallegos majísimos donde los haya capaces de hacer bailar al más tímido.


[Disco Las palmeras!] Paliza a la mediocridad

Asfixia

Un grupo capaz de facturar canciones tan brutalérrimas, decisivas e irreversibles como Estados emocionales (y vaticanos) [Nihil obstat] y De cuando aún había esperanza [Ultra] es desde ése momento un combo a tener en cuenta. Ruidismo titánico, impactos distorsionantes improntantes que irradian fortuna. “Amplia[n]do su campo de batalla creciendo en espiral dando paso a una tremenda sucesión de temas en los que las intensas atmósferas se mantienen e incorporan nuevos elementos con los que se acercan al pospunk e incluso dejan asomar un aliento pop que explota resolviendo la ecuación de manera arrolladora” (Enrique Peñas).

Probablemente el mejor trabajo del año, para mí sin duda el mejor (hasta que alguna formación me demuestre lo contrario en lo que queda de 2015, que lo dudo). Guitarras imperiales, multiplicadoras, percusión atávica, teclados hipnóticos: adicción melomaníaca automática y perenne.
Ostiones hiteros uno detrás de otro, reverberancias adherentes, inmediateces eternas, el sonido discopalmeriense se tatúa en tu melomanía viajando en ondulaciones, espacialidades, cosmicidades encabronadas, envenenadas, indetenibles. Asfixia “noquea por su efervescente combinación de melodía y electricidad” (José Carlos Peña). Criptocracias sublimes, decálogo generacional a calzón quitao y tumba abierta, los Nirvana gallegos (o lo más parecido a tal declaración, de lo que estoy absolutamente convencido es de que si Kurt Cobain pudiera escucharlos no podría no gozarlo), una banda y disco necesarios, de cabecera, de culto.

“Sonido apabullante, avalancha de baterías y guitarras en combustión, melodías certeras transmite[ntes] de felicidad” (Jesús R. Lenin). La del pulpo en el mejor sentido de la palabra. Pocas veces he sentido una necesidad casi tan homicida de escuchar un disco tan en bucle. Ser un jodido melómano te puede llevar casi a la locura o desempolvando la elegancia de Passion pit, “la música que te hace feliz acaba siendo la más poderosa”.

Tarde y mal. «Sensación de despegar el filo en tu cuello». El primer golpe según llegas, así de sopetón. Antes de que te des cuenta ya te han atrapado envolvencias salvajes, sobrenaturales.

Cállate la boca. «Le va a salpicar». Mensaje y ritmo deliciosos. A mí me encanta para reírme de los paletines con maletines que se arrastran como reptiles. Cuando no te has recuperado del primer asalto sigue la ensalada de palos sónicos.

El final del círculo. «El final es el principio lo demás es sólo un ciclo». “Es probablemente mi preferida. A pesar de que sigue teniendo un punto fuerte de distorsión de guitarras en el fondo no deja de ser un tema de psicodelia muy 60” (Diego Castro, voz principal y guitarras).

En el agujero. «Una estampida emocional». Resonancias ciclópeas, mágicas.

Morir o matar. «Pienso devolver los golpes que me dan». Una de las mejores composiciones que he escuchado en los últimos 2-3 años. El modo en que Martiño hace que vaya cabalgando la batería y como se van engrosando voz e instrumentos, la forma en que se va adentrando es de tal grandeza que lo más recomendable es dejarse llevar y soltar algo así como “joder, que buena es esta muchachada”.

Élites. «No esperes esperar». Como la mayoría de los cortes asistimos a otra clase magistral de cómo crear una intro gloriosa.

Ráfagas en mi cerebro. «El olor del miedo». Profundidades fusionantes exquisitas.

Fuego. «Queriendo y sin querer la sensación». La aventura continua impoluta, sin fisuras.

Disparo. «Un medio y un fin en sí». Vertiginosa, descarrilada. Sigues sin poder escapar, y gracias, esto es lo mejor que te puede pasar con las obras de arte que marcan la banda sonora personal e intransferible de nuestras vidas.

La calma. «Lo destruido se construirá». Reposo engañoso. Chisporroteos y repiqueteos nocturnos probladerunner.

Diego, Martiño y Julián, gracias, seguir así, facturando himnos generacionales y dejándoos conducir por tan bellas pulsiones.


[Rufus T. Firefly] Descarrilando creatividad

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Temas heroicos, guitarras y teclados muy grandes, ráfagas eternas, plena y coherentemente cíclico. Cosecha premium del afortunado año pasado la maravilla creada por los arancetanos en éste trabajo es el feliz caso de la obra que va agigantándose con cada escucha, con cada paladeamiento, con cada destilación, con cada latido.

Rescatando unas palabras de Baywaves «cada canción es un cuadro dónde se van superponiendo [,] pincelando diversas capas y detalles hasta alcanzar una densidad dónde puedas tener la sensación de estar sumergido en un envolvente océano». Poliédrico y pluriversal el álbum da rienda suelta a la creación radiante y explosionante abrigada de cosmicidad neo y propsicodélica. Texturas antigravitatorias bella y magistralmente distorsionadas que triangulan perfectas con la misteriosa y reptante voz de un Víctor Cabezuelo al que se le nota en su salsa dejándose llevar.

9 pistas ciclópeas de instrumentación sublime y lírica más que interesante y cuidada. Un constante encadenamiento de hits, El problemático Winston Smith, Metrópolis, Nueve, Midori, Demerol y piedras, no encontraréis nada pocho ni dudoso. La experimentación es dulce e intuitiva, deliciosa la intro muy Cliff Martínez en Drive para El increíble hombre menguante (homónima de un temazo de los Lori Meyers de los tiempos heroícos y mejores).

Rufus y Nueve son melomanía pura. ¿Épico? Sencillamente trascendental, un cañonazo mayúsculo improntante 101% recomendable para cualquier amante de atmósferas decisivas y de la señorita Psicodelia. Geniales ramificaciones filoelectrónicas y temas como cargas de profundidad que difícilmente no te recuerden por que son tan necesarios los buenos artistas, las buenas canciones, la buena música. Transmitente de emociones, desde la primera escucha ya sabes que estás ante algo muy grande.

Ya lo afirmó Federico Guillermo Nietzsche, «la vida sin música sería un error» y un error sería no paladear ni sentir éste disco si aún no lo has hecho o revisitarlo un domingo cualquiera.


[Napoleón solo] Claroscuros bonapartistas

Ns portada

«Si intentas hacer un disco para llegar a algún sitio en concreto esa idea te mata, se vuelve en tu contra y terminas en el lado contrario de dónde querías. Sólo la idea de convertir a[l grupo] en algo fácil o digerible nos hubiera llevado directamente al traste» (Neuman).

Alonso, José y el resto de Napoleones se/te sacuden con decisión y sin fisuras por terrenos angulosos y de fragilidad nocturna. Dan un volantazo a su primigenio estilo pop radiante enfilando una aventura conceptual incardinada a través de un ser/ente puramente inventado. «Queríamos hacer un homenaje [a]l revés. Poner la inspiración en boca de un señor que no conocimos. Un [tributo] paranormal». Una apuesta valiente, todo un viaje. Ritmos embrionarios, adentrativo, sentío, críptico y reptante por momentos, atmosférico. Una de esas selecciones de temas que van haciéndose grandes. La luminosa Yuliana, Juliana y el conseguidísimo gracejo de Emilia y Pepe nos conceden un “respiro” al detenernos en 2 licencias cancioneras dentro de la trabajada porosidad del álbum.

«Cruzando la diagonal de todo lo que esperabas, dando esquinazo a lo que se considera normal, a 6 grados de desesperación de lo que pudo haber sido, justo en ese punto se alzan» (Marta Terrasa). Esto no es Izal o Dorian que te lo dan bien mascadito, aquí las capas se van desplegando a cada escucha destapando detalles y mostrando selectos pasajes de misticismo y magia. Los granadinos despliegan todo un pluriverso «centelleante». El trabajo «resuena en tu cabeza con un eco especial [,] como si te hubieras enfundado una escafandra. Con coros que dejan polvo de estrellas. Creaciones difíciles de atrapar, sonidos que desarman [produciendo] hormigueo emocional. Caminas sobre territorio virgen, nada está establecido con anterioridad. Las canciones caminan a partir de su idea [, de] su big bang» (Ángel Carmona).

Un tercer largo que deja poso instantáneo destilando romanticismo y exigiendo atención para dejarse envolver sin prejuicios zambulléndose en una propuesta originalísima y exquisita. Provoca ejercitar el músculo de la melomanía al ser todo un ofrecimiento interesantísimo. Su álbum más experimental hasta la fecha, arrojado, un decálogo napoleónico que me reminiscencia a las ráfagas de El canto del bute, tema brutal rompedor protrianero de sus infinitos y eternos paisanos Planetas.


[Sidonie] Calaveras exquisitos

Fascinado

“El surrealismo es destructivo pero destruye sólo lo que considera que limita nuestra visión” (Salvador Dalí). Espumados vértigos lisérgicos. Sí, el disco es daliniano por cada poro de su melomanía, notas como se va corporeizando sónicopictóricamente. Trabajo rompedor, como los caldos premium pasan los años y se muestra más exquisito aún. Revisitarlo es dejarse mecer espaciocósmicamente en pasajes irresistibles y peligrosamente atractivos.
De “una rítmica que nos envuelve astutamente empuj[ándonos] a un viaje que no ha hecho más que empezar [,] que nos hará volar entre atmósferas palpitantes” (María Mieres). Sorbos dandinistas de champán y caviar a cucharadas. Un lienzo (pro)psicodélico, un collage tentador, evaporaciones sublimes. Canciones que están a punto de romperse derritiéndose gaseosas.

Todas sus fases se van superponiendo mediante precisas conexiones de delirios sonoros “enriqueciéndolo, multiplicándolo” a cada corte. Una deliciosa amalgama de complejidades tanto líricas como melódicas, “molde pop y psicodelia en horizontal” (Eduardo Tébar).

El trío se gusta con un banquete de lírica delicada, selecta, sibarita a través de 11 delicatessen que se van sirviendo enguantadas y en bandeja de plata para el goze y el derroche sonoro sin frenos. “Hay canciones por las que nunca pasa el tiempo, como esas historias que nunca terminan o esas otras que empiezan aunque no queramos” (David Pérez). Fascinado [“estamos vivos y aún somos jóvenes”] se muestra como una apertura gloriosa, envolvente, envenenadamente adictiva mediante una historia de nocturna cotidianeidad, el bucle de placeres fragmentarios y finitos que se dan en las pugnas entre Oniria e Insomnia. La hipnótica Dos murciélagos [“salpicando nocturnidad”] se vuelve esponjosa y poliédrica desde el primer toque coral femenino misterioso y cálido a cargo de la solvente Miri Ros.

La juguetona y canalla Bohème [“laureles a Kerouac”] se enlaza con la genial Fiebre [“vueltas y más vueltas da mi lengua buscando tu puerta”] para continuar hilando escenas mágicas y prohibitivas cerrando el tríptico con la bellísima fragilidad de  Jardín polar [“brilla en tus veranos. Noches, días y diamantes rotos”]. Gente de Barret [“traficando con el cielo”] y la lanzada Joe [“caza nuestras vidas en ese extraño guión”] protagonizan la siguiente pareja nominativa combinando ráfagas caleidoscópicas y ritmos pop certeros perfectamente encapsulados.

Acrobacias en Exopotamia [“cuelgo de tu[s] labio[s] sin red”] es maravillosa desde su título y no deja de desplegarse ágil y reptante. El viaje que te da MTA [“besos cuelgan de tu pared mientras todo avanza”] se dará la mano con la rítmica y soleada Tienes gracia [“pinta lenguas que se enredarán”], que atesora el momento más sabrosón con un pasaje caribeño innegablemente simpático, bailongo y vacilón. El cierre vaporoso y elegantísimo de Viajero nocturno [“travestido el sol”] ata el lazo final de un menú gourmet apto para los paladares más dandis y exigentes.


[Madrid en 5 líneas] Escribir hasta morir, teclear hasta palmar

Hoyporhoymadrid

En el banco de aquel parque ya da igual. El reproductor de música diseñado en California y ensamblado en China no podía ser más tajante. Decidió ceder, se dejó arrastrar por los recuerdos sin demasiada melancolía aunque no era fácil. Lo que nos marca y nos importa nos puede hacer sentir muy tristes pero es preferible sentir el vacío (amoroso) a no sentir nada. Encontraré a otra chica que me quiera pensó para si mismo. Esta ciudad te lo da pero te lo puede quitar (todo) en un desgraciado instante. Así son las cosas por aquí. No intentes competir con la velocidad de ciudades como Madrid, su trajín te puede absorber hacia el abismo irreversiblemente. También se acordó de Maquiavelo: “No intentéis regular a quien vuela o cortar a quien se acerca y así seréis felices”.


[Mondo sonoro] Editorial septiembre 2014

MONDO

Suena a topicazo pero parece que fue ayer. En realidad no exactamente. El tiempo ha pasado y todos los responsables de Mondo sonoro cargamos a nuestras espaldas con infinidad de experiencias, anécdotas e incluso momentos complicados que nos han convertido en quienes somos. Como personas y como profesionales. Porque tengan claro que quienes damos forma a esta publicación que ahora cumple 20 años nunca hemos estado en esto para hacernos ricos y famosos. Casi todos estuvimos en otros trabajos antes, en muchas ocasiones mejor remunerados y más respetados, pero la apuesta estaba clara. [La revista] a doble o nada. Y aquí estamos 2 décadas más tarde orgullosos de lo que se ha conseguido, de haber conocido a infinidad de bandas interesantes, de haber crecido con muchas de ellas, de nuestros lectores, de su apoyo y respeto y de contar con un escuadrón de redactores que han hecho tan suya la revista como nuestra. Por eso cumplir nuestros primeros 20 años de carrera nos hace sentirnos unos privilegiados por haber hecho de nuestra principal afición una forma de entender y ganarnos la vida tan digna como muchas otras.