Archivo de la etiqueta: La riviera

[Jota] `El capitalismo está acabado, lo hemos hundido con los 8 discos anteriores de Los planetas´

J y Banin

La guitarra española se inventa en Andalucìa, a partir de ahí la música popular experimenta un cambio drástico. El rock mantiene la afinación que se estableció para el flamenco. El rock es un palo flamenco. El público cree que es pop pero son canciones [d]e la cultura andaluza de siglos. La diferencia entre el flamenco y las músicas populares europeas está en un acorde. La leyenda del espacio eran emociones demasiado profundas, eso no es popular en este periodo, la gente no tiene tiempo para investigar. La idea posesiva del amor es una imposición del sistema. Crowley es uno de los mayores poetas de la historia. El capitalismo está acabado, lo hemos hundido con los 8 discos anteriores de Los planetas. El modelo capitalista está dando sus últimos coletazos con Trump, Le Pen y Rajoy, ejemplos de cómo el sistema intenta mantenerse a la desesperada. Es como la caída del imperio romano: Donald Trump [Donaldo El trampas] es el Nerón de nuestro tiempo, el que va a incendiar Roma. El indie fué la única cultura de resistencia en los 90, un movimiento que se organiza fuera del círculo d[e] las multis, es como una zona temporalmente autónoma, en cuanto el poder detecta su existencia la absorbe. España es el único país del mundo en que el indie se ha consolidado, en el resto de países la escena alternativa sigue siendo marginal mientras que aquí ha ocupado el espacio del mainstream. El trap es contracultura viv[a]. El hip hop es rock pero el rock tiene que evolucionar con el cambio tecnológico, que es como nació, de la mano de vinilo, guitarra eléctrica y ampli, de lo contrario se convertirá en música muerta, como el jazz

Juan Ramón R`guez Cervilla (Los planetas, Grupo de expertos solynieve) en Mondosonoro


[Gira 2Ø aniversario 1998-2Ø17 Festival Sonorama Ribera] 2Ø años de melomanía y buenos caldos (, y lo que te rondaré morena)

Second

Llevar casi un año desconexionado sin catar un concierto (ciclo de ellos o festis varios) y hacerlo junto a la mujer de tu vida es un reenganche míticolegendario de los que dejan impronta. Y si además es para honrar y homenajear al Sonorama (mitiquérrimo festi patrio dónde los haya con su sacralizada Plaza del trigo por bandera) pues un previo de brunch y por la tarde un buen shot de bourbon pueden ir adentrándote en la literatomelomanía y pasión necesarias para encarar un sábado exquisito.

Fizzy soup

Filoanglosonorizaciones extensibles y extendidas para unos guitarreos rockea2 de un gran grupo entrante. Reminiscenciándome a grupos como The prussians desplegaron actitud y calidad, 2 ingredientes filosofales para bandas tanto `pequeñas´ (que quieren seguir en el ajo) como consagradas (para mantenerse en la delicatessen melomaníaca).

Buen grupo, gente maja.

Fizzy soup

Luís Brea y el miedo

Luís y sus muchachos implementaron gran pop rock gustándonse en cada tonada. Eché de menos Baso es con v pero cuando sonaron los primeros acordes del himnérrimo El verano del incendio comenzó a despuntar la sonrisa del estío en mi patata y las remembranzas del Arenal sound 2015 y de lo que puede venir éste 17 año de gracia de los 2 miles hizo que volviera a recordar el por qué de mi orgullosamente incurable dulce locura incondicional por la buena música.
Las recién horneadas Nueva generación, Como una ola y El kraken completaron el círculo de una banda con empaque y solera, tirando al culto.

Luís Brea y el miedo

Shinova

Shinova

Hace unos meses descubiertos el rock contundente y líricamente potentísimo de los bilbaínos presagiaba que en directo lo podían petar. Y así fue. Aún a falta de Ana y Niña kamizaze Gabriel y los suyos regalaron un minutaje de guitarrazos arranca2 de raíz y derroche sumo para seguir haciéndose hueco en la crema de la independencia sónicopatria. Arietizando visualizantoespectaculares con El combate del siglo le siguieron temacos como El país de las certezas, Para cambiar el mundo, Qué casualidad, una muestra de un repertorio molto cremoso para una formación de las que cree y hacer creer todo lo bueno y todo lo que merece la pena de éste deliciosérrimo veneno de comprar discos,  paladear álbumes y canciones vorazmente o chuparse una buena ración de kilómetros para seguir sintiéndote feliz.

Second

Si todo se oxida tampoco sonó ésta vez pero los queridérrimos murcianicos saben hacer muy bien lo que hacen y lo que hacen básicamente es muestrear uno de los mejores soni2 pop patrios desde hace añazos. Viaje iniciático ha dejado el listón muy alto pero Invierno dulce es un himno que predice que el nuevo disco lo va a volver a explosionar. Profesionalidad, entrega, ejecución. Sean y sus compañeros de melomanía siguen instala2 en un cold pop deluxe de punteos deliciosos, letras magníficas y detalles como fragmentos de La fuga de Logan en los visuales que hacen que se repatenticen en solidez y hambre de seguir facturando temazos.

Nivel inexperto explotó en el interregno adecuado, su mejor corte hasta la fecha que ya olía a culto desde las primigenias escuchas y desplegaciones.

+ de 4 horacas y media de pie en éxtasis de puro apasionamiento. Eventos de ésos de pálpito al primer toque que coges con la ilusión de un juvenil y disfrutas en tu mejor momento.

Ah, y por supuesto, la mejor banda jienense de la historia, Supersubmarina, estuvo en el aire en cada latido, en cada acorde, en cada percusión, en cada aplauso. Los amantes del alt pop premium virgen extra ardemos en deseos de verlos de nuevo sobre su hábitat natural, los escenarios, salas y festivales varios. LN Granada debe volver a sonar en carne viva en algún lugar para que 2 personas se enamoren o se quieran aún más.

Movilgrafías: Ana F´dez y De Serna 14


[Second] Otra goleada victoriosa

Fecha Sábado 2 abril 2016

Sala La riviera

Ciudad Madrid

Portada

Sin teloneros, con puntualidad británica y todos de negro elegantes como su maraviglioso coldpospop Second regalaron un bolaco para la retina, el oído y la patata. Pese a echar en falta mi temazo favorito montañorusístico `Si todo se oxida´ la sensanción y el poso instantoautomático tras más de 20 canciones y más de 2 horacas de concierto (lo prometido es deuda, olé también en esto Sean, Nando, Javier, Fran y Jorge) es que fue de ésos bolos de los que según sales te das cuenta de que acaba de ser un acontecimiento magno, surfeando hacia lo míticoirrepetible. La Riviera se vino abajo más de una, 2 y 3 veces gracias al brutal derroche energizante y la magistral instrumentación del combo murciano.

Tirando de un par de bises el trípticosecuencia estaría protagonizado por todos sus hits –ya en forma de baladón, ya en forma de contundente descarga–. Un himnario adorado por sus fans y por todo aquel que sepa apreciar melodías tan pegadizas y redondas 101%  identificatorias llenas de coros para petarlo en la ducha o conduciendo mientras el resto del mundo pone cara de acelga amargado por sus monotonías. El caso es que como anunciaran por sus redes tocaron (salteándolo) todo Viaje iniciático, octavo disco de la formación, un número, el 8, mágico y simbólico: tumbado es infinito y el eterno retorno nietzscheano también se antoja otra buena conexión.

Nando

Rugidos y coreados desde el minuto cero en una primera fase iniciática despegaron en temas como `2502´, momento en que los visuales (para el caso los de La fuga de Logan) irían ingredientando el evento junto a otras cancionzacas como `Muérdeme´ (dónde Fran Guirao exprimió bombos y platillos en un arrabeto bateril postrimero brutalizante) que se fundiría con `Más suerte´, tema en que Jorge Guirao terminaría desatado a lomos de su guitarra eléctrica. En éste acto destacaría la colaboración de Miguel (Maga) para la enorme `Lo único´, capítulo que se cerraría con desgañitamientos generalkaraokeizados para poner otro broche con `Rodamos´.

Tras el primer corte haría su aparición `Nivel inexperto´, carne de cañón lidérrima para encabezar cualquier greatest hits de pop en español. Una tonada que se va inyectando en tu melomanía para acabar tatuada en la banda sonora de tu vida, personal e intransferible y a la vez perfectamente extrapolable y universal. `Un grupo que nació para vivir en directo y que explotan esa condición sin ningún tipo de complejos para hacerse memorables e imprescindibles´ (Manuel Ortega).

Bateras

El momento intimista de la noche sería el que se marcaran Jorge a la acústica y Sean con el micro para desempolvar un tema cálido e interesante. He aquí el final de la segunda parte. Pero obviamente quedaba la traca final, que se implementaría a través de la dupla `Atrévete´ y `Rincón exquisito´, otra muestra incontestable de composiciones en que a un cantante y al resto de su grupo se les toca la fibra dada la irremediable interlocución melómana que se produce con el público.

Sí, el sábado fue la noche en que Second hizo `una nueva muesca en el revólver de un[os] músico[s] que se confirma[n]´ (Raúl Julián).

 

Fotografía: Sergio Erre


[Previa] Second viaja a La riviera

Second

Sean, Nando, Javi, Fran y Jorge, quinteto que compone la lidérrima banda murciana llegan éste próximo sábado a La riviera, mítica sala dónde sólo los elegidos pueden batir sus alas y agrandar su leyenda. Y Second volarán victoriosos sin duda a lomos de Viaje iniciático, uno de los mejores discos de 2015 plagado de himnos ya eternos que junto a Rincón exquisito, Si todo se oxida y otros temazos conquistará Madrid volviendo a lanzar su buena nueva sónica a todo el universo.


[Previa Los planetas] Retomando órbitas

Planetas

5 años de silencio y proyectos paralelos varios (Los pilotos y Grupo de expertos solynieve) han sembrado una expectación brutal que allana el camino para volver a salir por la puerta grande. J, Florent, Eric, Banin y Julián presentarán su sentío EP Dobles fatigas que como pincela su propio sello surfea entre «spacerock, indiepop [y] psicodelia jonda» (El segell del Primavera).

Ése primer beso y ésa primera relación sexual con la chica que te gusta, el gol que le da a tu equipo la Copa de Europa, que te toque un buen pellizco en la lotería, una buena desconexión en una calita desierta… un concierto de Los planetas también está en El olimpo de éstas sensaciones. No estás ante un simple bolo, se trata de todo un acontecimiento, melomanía pura, la sensación de estar viviendo algo histórico, verdaderamente decisivo, improntante, irreversible.

Tras su primera parada en Granada la madrileña sala But será la encargada de acoger tan magno acto en el que el combo andaluz desplegará a buen seguro artillería pesada de su indiscutible y consagrada carrera a través de caviar beluga sónico pop, noise, shoegaze, psicodelia y cosmicidad filoflamenca. Han vuelto y no tienen nada que demostrar salvo que siguen teniendo la capacidad de facturar himnos generacionales desde la primera escucha. El viaje continúa, la leyenda también.


[Supersubmarina] Pop virgen extra

supersubAlbum

LN Granada” seguirá eterna como “su perla mora” (Arturo García). Escrito esto la alineación supersubmarinística de los cortes de Viento de cara destilan un exquisitismo y elegancias pop que confirman a los de Baeza como una banda muy demandada, currante [se debe “tener los pies en el suelo y seguir trabajando en el local de ensayo como el primer día” (José Marín Torres, más conocido como José Chino)] y que sigue componiendo con bastante calidad. Su líder y vocalista José Marín lo condensa sincera y coherentemente, “ahora tenemos más colores en nuestra paleta para dibujar nuestras canciones, ya sea técnica o conocimientos que nos han permitido introducir elementos que antes no estaban porque simplemente no sabíamos que se podían hacer”. Los jienenses siguen expandiéndose en su zona de confort fieles a sus principios y con virajes progresivos. Pese a volver al terreno del bizcochismo melódico hay que reconocer la evolución, “hemos dado una vuelta para evitar caer en la ñoñería o lo previsible buscando por ejemplo grooves de batería más complejos” (José Chino).

La obra “cohesiona la dinámica vibrante de Electroviral (solvencia con el lápiz a la hora de hacer crónica generacional) y la profundidad de Santacruz”, es un “soplo de energía que coincide con un estado de ánimo que las letras de José descubren esperanzador”. Lo que desemboca en un “acto de liberación. Los demonios han desaparecido pero siguen apostando por ese tormentoso esquema de capas que ya con tiempo y experiencia dominan con soltura” (Arturo García).

Ganas, contundencia, brillo, solidez y asentamiento en su atractivo universo, un álbum compensado con lugar para todos los tempos. Abre con la homónima canción que titula todo el trabajo arrancándose con una puesta en escena reflectante poniendo a tono todos los instrumentos y actitudes. Algo que sirva como luz, Enemigo yo y Samurái expresan todas las virtudes y el progresivismo de la banda, codas sentías adherentes crecientes y energizadas con todos los ingredientes para lucirlas como unas de sus mejores canciones e insertarlas por mérito propio junto a la flor y nata supersubmarinera. El duende andaluz de Arena y sal te mece en ritmos de tranquileo prosurfero muy tentadores. El cierre más que digno de El mañana deja un poso reflexivo que incita a nuevas escuchas de un grupo en estado de dulce al que no le faltará curro en jugosas coordenadas festivaleras.


[Los Punsetes] Santo pedal, bendita distorsión

not_228509I

La irreverencia shoegaze cañí vuelve a ser adictiva. Aparte de ser unos incontestables maestros del noble arte de la distorsión Los Punsetes siempre han demostrado (y siguen haciéndolo) una actitud impecablemente coherente. En la indiesincrasia sónica de la subversividad hay muy pocos grupos [El columpio asesino siempre me ha convencido y encantado en estas lides], los que lo intentan se estancan en el postureo, los madrileños sencillamente lo llevan en su ADN.

Cuando uno de tus grupos tótem vuelve a dar en el clavo es difícil no caer en la pasión, la defensa y cierta subjetividad. A veces lo bueno se hace esperar, y lo mejor más aún. A falta de un bienvenido sorpresón de Los planetas estamos quiza ante el mejor disco del año, un álbum ya de culto. Como bien apunta su sello “tienen un don para soltar himnos generacionales, canciones que se quedan en tu memoria dejándote una sonrisa sarcástica inmune cantándole a la inteligencia humana, a la sensibilidad y a la osadía”. Una montaña es una montaña había dejado el listón bien alto, pero si alguien podía dar un derrape más y volver a acertar eran ellos. Chema, su batería, en una entrevista para Mondo sonoro, nos da alguna pista, “hemos trabajado con más tipos de guitarra y amplis. Queríamos un sonido más áspero”.

Cuidadísimo, sin fisuras, de sonido compacto y estudiadamente canallesco en todas las partes que se prestan a ello. A mil jodidas millas del aburrimiento y la mediocridad “con un vendaval de hits por montera” (Miguel Díaz Herrero) en apenas 37 minutos la alineación titularísima de los 11 temazos (no hay uno pocho) completa un LP IV (2014) sublime y gozoso que no puedes dejar de escuchar tirando peligrosamente al bucle infinito. El primer triunvirato sonoro es orgiástico: Amanece más temprano es un ariete más que engrasado, otra declaración de intenciones que se irá desgranando hasta la traca final. Le sigue la dupla más contundente: Bonzo y Me gusta que me pegues, que son sencillamente desde la primera escucha otros 2 himnos para engrosar el brillante repertorio punsetero (cancionzacas que adelantaron y que algunos tuvimos el privilegio de paladear en su magno bolo en El sol el pasado enero). El videoclip de la segunda es otra maravilla de un tema que en palabras de su frontwoman Ariadna “es una broma privada abierta a lo que cada uno quiera interpretar”. Su ruidismo, sus letras y sus energías te atrapan y te dan ganas de dejarte llevar y liarla parda.

Arsenal de excusas es otra joya de lírica exquisita, punzante y ácida ideal para dedicársela a algún/alguna ex y para petarla sobre las tablas. Siguiendo la estela de la anterior Falso documental y Tan lejos, tan cerca también profundizan en la temática de las relaciones sentimentointerpersonales con una visión finísima que sólo el universo de la banda nos puede brindar. Museo de historia natural y Los últimos días de Sodoma (ciclópea, épica, ejemplo de todas las virtudes e ingredientes de la formación y que también adelantaron en El sol) mantienen el nivel con un mensaje y un poso que aderezado de nuevo por su tino entre “ruido” (noise caviar beluga) y melodía nos siguen teniendo enganchados a la espera de próximas sorpresas.

Opinión de mierda merece un párrafo a parte. Ellos reconocen que “va un poco contra el todólogo universal, insoportable”. Una cancionzaca gloriosa que me recuerda la cotidianeidad de los mass media, desenmascarapaletines y demás periodisticuchos tertulianos sin titulación y con menos vergüenza. El grupazo capitalino vuelve a humillar sin pasteleos a una parte de la España profunda mediante una letra sencilla pero a degüello, sin sentimentalismos y brutalmente eficaz. Una guillotina moral necesaria y divertidísima. La pseudobalada punki Vaya suerte que tengo es un misterioso interregno de fases mágicas que vuelve a clavar su historia y su forma de contarla, bisagra y antesala para la irreversible y atractivísima salvajada siguiente/final.

Todo lo anterior no ha podido ser mejor recibido. Los que les seguimos desde hace al menos un par de años [que pena no haberlos descubierto antes] hemos quedado más que saciados, sólo ellos podían seguir superándose y así lo han hecho con nuestras expectativas. Pero aún queda un pelotazo bestial, un corte antológico que se alzará como una de las mejores canciones de todo éste mítico año melomaníaco. La pieza final: como A mil años luz en 2011 y El malestar continúa (2013) Nit d l’Albà se desmarca como la tonada más energética, vigorosa y descarriladamente bella de todo el curso musical, un hitazo himnotemazo instantáneo tan lapidario y eterno que lo mejor es dejarse conquistar sin oposición y gozarlo como uno de los mejores orgamos melómanos de toda una generación y una época alternativizante inmortal (otra más).

La polémica está ahí para el que la quiera, quién se pica ajos come. El quinteto lo tiene claro, “hay mucha gente dispuesta a sentirse ofendida con cualquier cosa”, y Chema va legítimamente más allá, “las sandeces son insondables [,] no conocen límites”. Ellos, la masterización de Fred Kevorkian, la mezcla de Brian Hernández y la producción de Pablo Díaz-Reixa (El Guincho) han remado para acabar en el mismo sitio: un discazo mayúsculo capital repleto de perlas más que tentador que consolida aún más al grupo facturado para recrearse en el directo y congratularte con cada reproducción.


[Vetusta Morla] Timoneando otra gesta

vetusta-morla-la-deriva

Profundidad, esa es la sensación que te invade canción tras canción, estribillo tras estribillo, detalle tras detalle, pulsión tras pulsión en una implosión/explosión de rabia canalizada con mucho estilo.

 

Llenar La riviera 5 veces consecutivas demuestra muchas cosas buenas pero sobre todo que siendo discretos y sin hacer ruido se puede estar en los contextos decisivos para gritarle al mundo calidad y legar recuerdos imborrables.

 

El sexteto madrileño teje un lenguaje musical cuidado y preciso con etapas colmadas con “explosiones de energía contagiosas” (Víctor DE MIER).

Saber estar, bravura, lírica e instrumentalidad exquisitas: Pucho se funde sublime con pulcritud junto a todo el armazón de ritmos y ráfagas ofrecidas retratando y señalando con elegancia.

Se saben grandes y están a la altura de sus valerosas proclamas, La deriva (2014) de Vetusta Morla golpea conciencias hasta hacer caer a la lona a muchas mentiras obligando a morder el polvo a embustes, farsas, estafas y humos malvendidos varios con una docena de piezas que conforman un edificio de coherencia sólido muy bien compensado en todas sus líneas.

 

Avanza lentamente, decidido sin ningún tropiezo aperturando con 2 himnos de lujosa percusión (La deriva y Golpe maestro). El rumbo prosigue con kafkianismos y lúcidas ráfagas (La mosca en tu pared), escaladas límpidas (Fuego), desnudeces y más verdades (Fiesta mayor) y selectos vaivenes (¡Alto!).

 

Las olas continúan golpeando a babor y estribor pero la nave sigue aguantando: una dupla de crescendos espectaculares (La grieta) y descargas destelleantes (Pirómanos), otro par de dardos sónicos en una diana agujereada en su epicentro.

Cuando parece que van a llegar a una tregua (Las salas de espera) te empujan de nuevo con Cuarteles de invierno, una delicia, un tesoro, otro temazo que sella su remembranza con otro ascenso marca de la casa.

 

El minutaje más longevo se lo lleva Tour de Francia, una graciosa genialidad que se me antoja como un puñado de inteligentes metáforas entrañables para ir despidiendo al estío.

Una sonata fantasma me hace regresar a la brillante crecida de Autocrítica y los magistrales ecos de Rey sol para dejar caer el telón y recibir el estallido de los merecidos aplausos.


[Niños mutantes] Mutando hacia la excelencia

Imagen

Tras la sublime autoestela de Las noches de insomnio y Náufragos Niños mutantes siguen completando el círculo con El futuro (2014). Continuismo cum laude, una trilogía de melodías y efectismo pop exquisitos. En momentos decisivos siempre se agradece un faro, algo y/o alguien que arroje luz, frescura, naturalidad.

Intensidad, sonidos brillantes sin fecha de caducidad ni fisuras, eficientes, desnudos, contundencia, rigor, coherencia, huella. Arreglos magistrales, corporeidad melódicolírica sublime. Letras cuidadas sin olvidar la fuerza del mensaje, guitarras magistrales, empaque en la percusión y profesionalidad y abrigo vocal. Conserva y cobija intacta la identidad sónica mutante.

Muy paladeable, entra perfecto a la primera cual deliciosa tapa granaína. Un tesoro, una ofrenda con un nivel al alcance de muy pocos. El buen hacer continúa, lo vuelven a bordar: un trabajo lapidario, redondo, que vuelve a dejar claro y meridiano porque los granadinos siguen en su mejor momento confirmándose como una de las mejores formaciones y en plena forma de la escena independiente avalada en todo momento por una trayectoria intachable desde hace años.

“Un cancionero que otea al horizonte con esperanza [y que] cala” (Arturo García), “rock andaluz sin fronteras” (Joan Luna), “magnetismo de largo alcance” (Enrique Peñas), “robustecimiento poliédrico” (Javi Pulido), “melodías que acaban por apuntalarse del todo, un viaje unitario por diferentes estados de emoción” (D.D.). Los extractos piropiles están más que justificados.

Trasvasando unas palabras de Carlos De Ziriza estamos ante unas “lujosas viñetas de placer, un puñado de temas inapelables”, un sabio y conseguido ramillete de canciones, una alineación titularísima que te gana desde el acorde inicial:

Robot
Liber(t)adora. Un tema con todos los ingredientes. Su explosión, su golpe encima de la mesa en el ecuador la convierte en un ariete legendario, en una pieza con tal pegada y autonomía que demuestra y legitima todo lo que va a pasar a continuación. Su licencia final ochenterohomenajeante me parece una locura maravillosa reservada sólo a los más grandes. Inspiradora su fraternidad sonora y el enlace mensajísticoviajante entre ésta y Todo va a cambiar.

Santo Domingo

Precisión narrativa. Los más grandes también le cantan al amor a tumba abierta sin ruborizarse desterrando cualquier pasteleo inerte.

Hermana mía

“Arte mayúsculo, precisión de baquetas” (Josetxo Río). La ola no para de crecer. Verdades como puños, bella en todas sus aristas. Se termina por arrojar al triunfo sonoro máximo desde su aglutinante estribillo.

Barronal

“Ideal para acompañar los acrisolados atardeceres de verano” (De Ziriza). Aromática, mediterráneotropical. Te va meciendo “con un pop orgánico e intimista [que] destila calidez para sobrellevar cuatro inviernos” (Virginia Arroyo) para enlazarse sorpresivamente con el clímax, el brutal tema titular.

Todo va a cambiar

Canción estrella, temazo máximo, himno de más reciente acuñación que no para de brotar y fortalecerse hasta su cierre matrícula de honor y que pide a gritos un videoclip mítico. Ejemplar, tsunami que rompe irreversible en el éxito eterno. Prácticamente imposible no caer en su bucle. Como La Alhambra es radiante la mires por dónde la mires. De esos diamantes banda sonora que lo explican todo. [No puedo resistirme, antes de seguir tecleando voy a volver a darle al play] “Transparencia, la batería vuelve a galopar y se van sumando magistralmente las capas de sonido” (Virginia Díaz). Un “hitazo aupado a lo más alto sonando mejor que nunca y vibrando como siempre” (Nacho Sola) para  petarlo en festivales, salas varias y dónde haga falta. Me encanta como va escalando, el paladín del álbum plenamente energético, otro más.

A partir de aquí la creación sin perder ni una milésima de eficacia e intención se posiciona claramente en la potencia de su legado: Boomerang supone un airoso hermanamiento con la náufraga La voz alzándose con un poso maestro con el que no puedo estar más de acuerdo [e identificado].
Huesos recorre todos los poros de tu cuerpo con sensaciones muy auténticas. Tempos bestiales que consiguen su objetivo con creces.
Primigenios punteos y jugueteos instrumentales muy bien traídos anuncian que la cosa va a seguir estando arriba, es el momento de Es lo que hay, a lo que hay que sumarde nuevo certeros coros.
En el tríptico final llega la hora de poner a mucha gente en su sitio y de invitar a la necesaria autocrítica. Las dos primeras golpean con estilo dónde más duele, ésa es la misión del noveno y décimo cortes, El circo y La epidemia, categóricos, que sin prisa pero sin pausa avanzan sin oposición hacia el irreversible desenmascaramiento. La profundidad y la acústica siguen impregnando íntegras. El tren se detiene con Olvídate de ti, que ya te gana desde el título dándose la mano con las nocturnidades insómnicas de Los segundos.

Recomendabilísimo monumento, obra maestra de la alternatividad patria de codas vitales. “ [Desprende] toneladas de energía,  magia, madurez, limpieza y honestidad. Cuando llegas y echas la vista atrás te das cuenta de que  es el disco que necesitas en uno de los momentos clave de tu vida” (V. Díaz).

Abanderando calidad, acumulando himnos. Germinación, refuerzo evolutivo y culminación, si no existieran habría que inventarlos: un grupazo para gloria melomaníaca que no deja de ampliar su bien nutrido y potente repertorio y que nos demuestra y nos recuerda el inmenso y mágico poder de la música.


[Lori MEYERS sábado 21 diciembre La riviera] Deja huella, SIEMPRE la deja

 

78956_description_lori

 

9-1

[A Pájaro Jack no tuve la suerte de verlos. Ya había escuchado algunas de sus canciones en su día y les tengo pendientes en mi folio de bandas que escuchar (más) a fondo que cuelga de la misma pared de mi habitación en la que hay también una foto de Sidonie, mi queridísimo póster del líder de Nirvana y un set list gomasiano manuscrito de primera mano que siempre conservaré con cariño].

Después de una merecida siestaca empezar la tardenoche paladeando Jack DANIEL´S y whisky añejo premium de malta destilado en 1988 y embotellado hace más de una década hablando de música (de Los gomasio entre otros) con tu mejor amigo del rollo se me antoja un buen previo para encarar un bolo de Los lori.
El directo de los de Loja nunca decepciona. Se dejan todo en el escenario y no negocian el esfuerzo. No queda otra por tanto que dejarse llevar por su ondeante atmósfera y aplaudirles y vitorearles como se merece un grupo que se lo ha currado para estar por derecho propio en la órbita de la élite musical alternativa española.

Empezaron con Intromisión y desde el minuto 1 las guitarras y la escenografía irían tridimensionalizando el acogedor universo MEYERS con momentos de éxtasis (y con otros de tempos más bajos).

El primer enlace daría paso a su contundente y cremoso hit Planilandia.
A partir de ahí irían alternando cortes de todo su amplio y exquisito repertorio desde su primer y mejor disco (Viaje de estudios) hasta sus trabajos de evolución y cambio (Cronolánea y Cuando el destino nos alcance).

De esta manera irían sonando Corazón elocuente, Dilema, Tengo un plan, Zen, Impronta, Castillo de naipes, Una señal y Luces de neón. Una montaña rusa sónica de sensaciones y registros que demostraron la maestría melódica de los granaínos.

6

La siguiente batería de temas empezaría con el relevo de Alejandro MÉNDEZ para encarar Explícame (en ese momento Noni, delegando las funciones de frontman echaba mano de nuevo a su cerveza de envase verde). La canción de El destino engarzaría con Tokio ya no nos quiere, para mí el mejor y más álgido momento de la noche, surfeantemente psicodélico y distorsionante (alargando su final con excelencia como en anteriores conciertos he podido saborear) a falta de mi añorada Viaje de estudios y/o su gloriosa demo incluida en su EP Ya lo sabes.

La cadena seguiría su curso con El tiempo pasará, De los nervios, Huracán, De superhéroes, Alta fidelidad y Emborracharme (dónde volvió a brillar el momento brindis como en el jugoso Día de la música del pasado junio).

12-1

Antes de la traca final llegarían los instantes intimistas de bajona lírica con Despedirse (con Anni B. SWEET) y Deshielo (2 temas que podrían haber sido sustituidos por otros y que veo más propios para un acústico [más en familia]).

Tras la tregua bizcochil haría su aparición el bloque final con Luciérnagas y mariposas, A-sinte-odio y Religión (todavía muy bien traída dadas las circunstancias), seguidas de dos momentos de subidón con ¿Aha han vuelto? y Mi realidad (bien ampliada sin ninguna prisa) para cerrar como guinda de comodidad y comunión con el respetable

con su “viejuna” La caza, presentada como villancico para coronar otra noche mágica y grande de buena música y buen rollo.
Otra noche sabiéndose líderes. Más de 2 horacas de concierto que volvieron a permitir a los andaluces escribir con letras de oro su nombre en el cielo de Madrid, una ciudad a la que siempre serán bienvenidos y que siempre da cobijo a los buenos músicos como ellos.
Acabar el evento hablando con el mismísimo Florent (la otra mitad de la bicefalia planetera) fue un remate perfecto para cerrar el círculo de una jornada con fragmentos de alternatividad difíciles de pasar por alto, como el look tejano de Alfredo NÚÑEZ, el batera.

 

Fotografías: Elena ROSILLO