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[ Ballantine´s True music festival. Madrid 9-11 junio ´17 ] Plurimadrileñismos expansivizantes

We are scientists

Sala Changò
We are scientists

A falta del himnaco Textbook la mejor banda de anglo power pop del planeta rindió como se esperaba dejando con ganas de más. Además de las recientérrimas Buckle, In my head, Classic love y Headlights el trío neoyorkino echó mano de anteriores legados sónicohimnarios para literalmente petarlo in Madrid, again. A tus bandas tótem nunca te cansarías de paladearlas, y es que los Scientists derrochan buen rollo, ejecución y guitarropercusiones perfectas y la esencia del pop rock premium caviar beluga: sólo 3 tipos à guitarra, bajo, batería. El indie rock jamás había molado tanto.
The best (foreign) anglopower pop band ever? Without a shadow of a doubt for my taste 😉

L.A.

Círculo de Bellas artes

L.A.

El grupazo baleárico sigue destilando la herencia y todo el poder del mejor rock norteamericano de todos los tiempos. La banda de Luís Alberto Segura está unida invenciblemente al crescendo melómano. En El Círculo diò Antonio Vega probablemente su mejor concierto y el más ìntimo, para mi menda dicho precedente y contexto implementaron un previo de nervios muy dulces. Y los mallorquines, pese a los problemas con uno de los micros, volvieron a regalar un conciertaquérrimo hilvanando hits añejados con bestialidades recién salidas del horno. Para mí, sin duda, la mejor y más grande banda patria de ayer y de hoy (y de siempre) cantando en la lengua de Hank Moody.

Fickle friends

Fickle friends

Potente filochentismo con más que apañada vocalista para desembocar en el arrejuntamiento de gente divertida ideal para el previo de platos más fuertes y codiciados.

 

Café La palma
Full
De trazas vetustianomórlicas el combo patentizó un pop currado y sentío que tonada tras tonada fue enganchando al respetable en un recinto casi a petar y con un calor filomelómano muy (de) dulce.
Full

Polock

Grato descubrimiento los levantinos. Siguiendo la estela de personas que no cantan en su lengua natal me gustó bastante como (auto)paladeaban sus deliciosos interregnos sonoros. Pop dulce proatmosférico que entra bastante bien (a media tardenoche). Y de nuevo otro trío, el formato de banda más puro, dónde de veras se muestra la calidad artística de un grupo de música.

Polock

Tempo club

Sethler

Hugo Martín Cuervo implementò en familia electroacustias exquisitas y arrojadas. Sólo ante `el peligro` de la melomanía, armado únicamente con su voz y su par de guitarras regaló un minutaje sorpresivizante y sabrosón para seguir ganando adeptos. Con la intertrazada versión de Un buen día (Los planetas) me acabó ganando. Un tipo bastante majete.

Sethler

Rock nights

Pese a la primigenia confusión (cronogramática) y a que los pinchadiscos me interesan más bien poco he de apuntar que su angloselección musical no estuvo nada mal y que en una playa californiana bien fronterizada en palmeras y cactáceas al atardecer, degustando un buen bourbon, se me antoja una banda sonora de cremosidad filocinematográfica.

Lamentabelérrimamente los previstos paladeamientos (reflejados en la preimplementación del cronograma de rigor) de Cápsula y Dj Amable no pudieron cuajar.

El primaverano melómanocapitalino ya tiene otro evento para deslizar el color rojo sobre el calendario. Iniciativa, apuesta y resultados traduci2 en éxito y calidad el True mola un cojón y da gusto que en la etapa dorada del indi sigan fructificando festis tan atractivos como el que os he narrado. La primera edición del festival intersalas madrileñista más ambicioso hasta la fecha bien merece consolidarse. [ Próxima estación Mad cool ]

 

                                                                                                                  Texto Pablo De Serna
                                                                        Móvilgrafia De Serna y Ana F`dez Calveliña

Calveliña ´n I

 


[Antonio Vega] La cosmogonía de los sentimientos

Antonio

“Es imposible sacar a nadie del sitio en el que quiere estar” (Carlos Vega). La síntesis perfecta de una personalidad que necesita sus momentos de penumbra y recogimiento para ofrecer su talento abiertamente cuando Euterpe le ilumina para deleitarnos con su obra.

Esa mirada: fragilidad, misterio, pero también cercanía, calidez y humanismo puro. Muchas veces se me antoja imprescindible escribir en caliente. Lo más inmediatamente seguido a ciertos acontecimientos. Empiezo estas líneas un lunes, 12 de mayo de 2014, desde mi habitación, en silencio, mirando de reojo el autógrafo del maestro que rescaté de mis archivos y adherí a la pared hace unos pocos días. Esta mañana el energizante programa de Radio 3 de Ángel Carmona me recordó el obituario y desde entonces no he podido parar de pensar en todos los intervalos que atesoro y relaciono a su recuerdo: sus composiciones siempre formarán parte de la banda sonora de mi vida recordándome lo quebradizos que podemos llegar a ser y las situaciones que te dejan sin aliento, las horas bajas y las intermitentes necesidades de huir, aislarse, desaparecer.

El otro día, al salir del cine, el documental de Paloma Concejero terminó por apuntalar mi puzzle sobre la figura del músico y la persona. No pude resistirlo y al llegar a casa me quedé escuchando hasta que me entró el sueño dulce mi desempolvada selección de sus mejores canciones.

Las sensaciones de melancolía y tristeza de aquella tarde se vuelven a reproducir en mí casi intactas en cada aniversario. Aún recuerdo con nitidez e intensidad el día en que se nos fue. La tele prendida en el salón, hora decente de comer y de repente lo oí, porque me costó escucharlo, digerirlo, interiorizarlo. Nada más salir del trabajucho que desarrollaba por aquel entonces y que en realidad jamás necesité fui directamente al palacio Longoria a dar el último adiós al genio madrileño.

—¿Para qué es ésta cola? —me preguntó una chica obligándome a pausar el ipod.

—Para despedir al solista más grande de éste país —le contesté sin tapujos y desde las entrañas.

Antonio 2

Firmado con todo el arte que pude reunir el libro de condolencias para la ocasión me quedé paralizado junto a la caja de madera con el crucifijo que lo albergaba. Mi reflexión fue sencilla y no menos brutal e irreversible: todo lo que no hagas antes de palmarla no lo harás jamás. Meses atrás había estado a punto de ir a verle al Galileo pero siempre surgía algo menor que me hacía cambiar de opinión y descartar mi idea. Ya no había vuelta atrás, Antonio Vega no regresaría nunca. Enseguida recibí la bofetada moral y aprendí la lección: no pastelees con tus pasiones, el carpe diem se torna piedra filosofal y es estúpido frenar tus impulsos positivos.

Me es imposible no emocionarme, que no me toque la fibra cada vez que escucho (y siento), entre otros temazos, la triada de himnos Lucha de gigantes, El sitio de mi recreo y Se dejaba llevar por ti. Pese a la melancolía de muchas de sus canciones eternamente me recordará muchos de los mejores fragmentos de mi vida, desde luego entre los más decisivos.

Un sabio de la sensibilidad, un artista por cada uno de los poros de su piel que nos enseñó/recordó que en la vida es necesario sentir, e incluso es preferible sentir lo amargo, el sinsabor y la derrota antes que no sentir nada, el vacío. Sólo así podemos apreciar con total poderío los instantes de felicidad plena que nos pueden regalar cuando menos lo esperamos demostrando que tras los nubarrones puede asomar el chorro de luz definitivo que escampe la tierra yerma para que vuelvan a crecer la esperanza, las fuerzas y la ilusión para seguir adelante, no abandonarse.


[Amatria] ElectroAmatrianismos golosones

Amatria

No es que el amatrianismo (ilustrado) vaya a llegar, es que ya ha llegado, desde hace tiempo, pero desde luego que se ha reforzado con creces con éste tesoro de discazo. Teclados elegantísimos, ritmos adhesivos, letras a la altura, ráfagas provideojueguiles esplendorosas, mágicas; composiciones sabias carne de cañonazo rompepistas. Costumbrismo y épicas cotidianas en un coctel y recetario sónico pluripoliédrico más que apetecible e interesante. Catálogo de singlehits dónde se permite cerrar con la bizarrolicencia de una tonada prolabordetiana, un villancico rara avis filorural perroverdista de etiqueta huidiza.

Eficaz y eficiente Joni Antequera despliega toda su creatividad en una de las sorpresas disqueras más brillantes y originales del año 5 de la segunda década de los dosmiles. La buhardilla (también en versión remix ¡oiga señora!) y Además se me antojan cortes exquisitoides y soleados que bien valen de muestra para todos los merecidos piropos anteriores. El recogimiento filoemo y la intimidad acompasada de El perro del vecino demuestra un talento multiarístico de cara a ni mucho menos monopolizar un género.

Amatria «ha decidido que por fin estallen en un abanico technopop multicultural parte de sus inquietudes musicales. Encontramos bombas de tintes latinos, emotivas nanas casi folclóricas o reinterpretaciones sintéticas de la cumbia. Un compendio a corazón abierto» (Paula Arantzazu). Ya mostró mimbres magnos con la versión de Lucha de gigantes del gran Antonio Vega. Para la infinitud heroica de La copa de Europa sencillamente lo borda, huele a hitazo desde la primera reproducción. Arrojarse y salir con éxito (y de qué manera) al dar tu toque y punto de vista a una canción de Los planetas es un dato muy top. Capta con instinto la esencia de su expansividad implosionante imparable y la dota de un nuevo envoltorio genial. La tonada es un homenaje y a la vez un refrescante giro de timón que queda entre mis cancionzacas favoritas del año en curso y por tanto para mí entre los 14 mejores temas de dicho periodo de gracia (y de nuevo apasionadamente melómano).


[Alborotador gomasio] Debut con ecos de eternidad

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Cuando uno cree que tiene claro su establishment musical añejado y currado durante AÑOS de repente puede aparecer una banda que se una al imperio de la élite sónica: éste es el caso de Alborotador gomasio, vanguardia del underground capitalino que con Más humillante que doloroso (2013) firman un estreno soñado consiguiendo una alternatividad de sonidos que se inyecta en ti desde los primeros acordes.

Rotundos, viscerales. Resolución, actitud, ráfagas de factura sublime. Los Gomasio suenan de puta madre hablando mal y pronto, un estilo que salpica mi mente con imágenes/sensaciones de los primeros Planetas (también los primigenios Lori), momentos de los Beach boys (también de The drums) y los Nada surf del tesoro Karmic.

Nada que envidiar a muchos grupazos situándose en la primera línea de salida junto a obras maestras como El fluido de Sidonie, Viaje de estudios de los Lori y/o los planeteros Pop y Super 8.

No concibo su música fuera de cremosos contextos. Una banda sonora que empapa los viajes que merece la pena hacer. Saliendo de juerga, en el coche para buscar a la novia o rollete, follando (o haciendo el amor, eso ya depende de la situación y/o de cada un@), paseando a tu bola aislándote del mundo con tus auriculares, compitiendo paladeándolos con tus cascos contra las miles de caras de acelga del metro para ir a currar, preparando el petate antes de jugar un partido (y después si has ganado suena mejor aún), tumbándose a la bartola, de copazos previos con los amigos. Da igual, en todos estos sitios y encajan como el binomio banqueros/políticos = ladrones.

Disco grabado “del tirón durante una escapada a los estudios Maik MAIER. Furia y acidez de GUITARRAS [con] melodías pegadizas en una onda muy college rock. Conexiones con el noise de Sonic youth, Dinosaur jr. o Sebadoh dulcificados con retales de pop” (Daniel MIRALLES, Ruta 66).

“Asidero entre los ochenta y los noventa. Suma[n] sanísimo descaro y potencia. Power pop de altura” (Jorge OBÓN).

“Tratado punk de nuestro tiempo en el que las guitarras sobresalen poderosamente. Pavement, Los secretos, Antonio VEGA. Trazas de todos ellos se encuentran –por increíble que parezca– visibles en [su] trabajo” (Lolo RODRÍGUEZ, Jenesaispop).

“Extáticas tonadas, túrmix noise, rock efervescente y espinoso, vivificante aspereza”. Simpáticas provocaciones en una “pulsión aparentemente postadolescente” que convive con “hierbas de extracción” muy “diversa” (Carlos PÉREZ, Efe eme).

Explosivos, implosionantes, saben cómo hacerte saltar. Desde la primera escucha empiezan a deslizarse por tus oídos para terminar conquistando todo tu ser, al que se le hace imposible no dejarse llevar. Como a ellos mismos les confesé es difícil no derrapar en la subjetividad [sin ella no hay arte] al decidir hacer estas líneas. Lo mismo me pasa cuando toca hablar de Sidonie, J y los suyos o Nirvana.

Jóvenes promesas cotizando al alza para consolidarse y listos para jugar entre, con y contra los grandes. Triangulando al primer toque con la facilidad y la clase de las leyendas. Adherentes, magnetizantes. Maestros de interregnos exponenciales hasta el final.

Van a saco y a piñón, en menos de media hora lo petan, no necesitan más tiempo para demostrar su talento, como los magnos. Pildorización adictiva, encapsulación emocionante, despampanante.

Como ellos mismos afirman en Mondo sonoro se trata de “una colección de canciones que refleja[n] de manera más o menos fiel la realidad del grupo y nos acerca hacia sonidos agresivos intentando no perd[er] espontaneidad. Sonamos a lo que está pasando ahora, la calle [, Madrid] está ardiendo y nosotros también”.

El decálogo alborotador (y) gomasiano:

El malestar continúa [“Y decidí continuar (cuando todo estaba muerto)”]

Destacada intro, pasajes punzantes. Sonidos entretejidos desde el inicio en toda una declaración de intenciones hasta el último corte con todas las consecuencias. Muestrario totalizador.

“Vivimos en un estado de malestar continuado [,] esto es lo que nos impulsa a hacer cosas, es el impulso de convertir vidas absurdas mediocres en algo heroico. Pretende ser un himno de esperanza sin caer en el repetido discurso positivo y acrítico que [intenta] moralizar el desastre y fingir que todo está bien (Marco)”.

Más humillante que doloroso [“Yo me hacía el mayor y tú te hacías la loca por los 2”]

Prólogo bateril nirvanero que baja para volver a subir en el momento perfecto, tramo psicodelizante incluido.

“Habla de reencuentros, de cómo el paso del tiempo deforma la óptica a través de la cual se mira una relación y la repentina toma de conciencia respecto a la pérdida [(] de la inocencia [)]. Puede que ciertas cosas ya no te provoquen dolor con el transcurrir de los años pero no por eso dejan de afectarte. Me encanta el grito a lo Lou BARLOW que se saca de la manga al comienzo. Está construida sobre [compases] de bossanova y la interpretación de una línea de bajo que me recuerda a los grupos indie rock de los 90 (Koldo)”.

En el espejo [“Haciendo caso omiso al mar con su sonido de cristal cuando está siendo navegado”]

Cancionzaca muy seria, de muchos quilates, verso logrado y con impacto, cierre genial.

“Todas las realidades se reflejan unas a otras, ningún lado del espejo [es] más real que [(el)] otro (Marco)”.

En mi no hay calma [“Y se repiten fragmentos de noche sin final”]

El nivel sigue siendo imparable, on the road. Surfeantes arrebatos iniciales. La tentación autodestructiva puede hacerte un regate irritante en un metro cuadrado en cualquier momento.

“De escucha fácil con unos coros que arman una melodía [protagonista]. La lírica se bifurca en “la imposibilidad de superar de manera sana una ruptura sentimental desaFORTUNAda y las sensaciones que acompaña[n] a raíz de ese momento (Koldo)”.

Las sombras [“Nuestras sombras escapando de sus cuerpos queriéndose abrazar”]

Tema grande, que llega. Pausa personalista, seductora reflexión. Atmósfera envolvente, tempos lapidarios.

“Es una historia de amor de dos personas que no saben que se aman. Tan sólo lo saben sus sombras pero a su vez [éstas] no quieren que sus cuerpos [lo] sepan, por lo que acaban escapando. [En] un cuerpo sin sombra todo se ve sin misterios. Lo que hace que nos enamoremos suele ser la parte invisible que se esconde detrás de, por ejemplo, una mirada. Un gesto. El gesto (Marco)”.

 

Los inviernos [“Ese gesto sin ilusión”]

Aguijoneante y dulce a la vez, punzadas guitarriles encumbrantes.

“En lugar de empastar los sonidos pusimos los punteos bien arriba para crear esa continua sensación de disonancia. Trata de cómo intentar no [tropezar] en ciertos vicios emocionales (Koldo)”.

El delito no prescribe [“Cuando un abrazo es el final”]

Prometedora desde el primer fotograma. Tumbando en las curvas en el momento justo. Solplayera, lumínica.

“Tiene una envoltura etérea con mayor presencia de teclados y acústicas”. Es “un relato de superación” y remedio, recurso, refugio. Puede que “aún no ha[ya]s aprendido todo lo que debieras (Koldo)”.

 

Tu realidad [“Sobrevuela esta ciudad y se aleja más de aquí”]

Si hace falta agarrarse a un clavo ardiendo. Cadencia subrayante, verdades como puños. Ondeante.

“El deseo de que los momentos buenos, en los que parece que todo tiene consistencia y se ha llegado a cierto estado de perfección y plenitud no cambien a pesar de que un día nuevo, un cambio (de estación) o una tormenta se lo pued[a]n llevar todo”. Muchísimos “en algún momento hemos rezado a una instancia poderosa para que no desaparezca[n] (Marco)”.

Hace tiempo que no existimos [“El tiempo pasará y será peor”]

Esa sensación. Espacios pop de altos vuelos.

“Seguir la inercia de las cosas y actua[r] como si nada sin darnos cuenta de que todo ha acabado. Todo lo que está pasando y nuestra indiferencia sólo se explica por nuestro estado fantasmal (Marco)”.

Reflejos en la meseta [“Ya no me queda nada para hacerte sonreír”]

Caleidoscópica, cíclica. Ojito a las guitarras del núcleo, coge el ritmo desde el principio y no lo suelta hasta el final.

“Resume todo lo que buenamente creo hemos avanzado como grupo: contundencia de guitarras y baterías, un estribillo que sube (de intensidad), punteos desquiciados y teclado adaptado al conjunto”. Va de un “batiburrillo de traumas vitales que he ido acumulando a lo largo de mi vida adulta y parte de la post adolescencia (Koldo)”.

Los elogios no son gratuitos ni aleatorios. Muchos coincidimos en insistir en su excelencia. “Son uno de los mejores grupos de Madrid, expresan de forma directa emociones vertiginosas. Un[a formación] de verdad, sin chorradas” (Cosmen Adelaida). “Constructores de himnos atemporales, eternos amantes de la juventud, auténticos referentes de la escena madrileña” (Grushenka). “Esencia recién destilada del pop rock más directo y potente del entorno. Volumen, brillo y fuzz sin límites” (Raúl QUERIDO). Los conocimos “con Corazón chatarra (2011), 3 temazos de pop guitarrero de alta calidad, ‘papa papapas’, buenas melodías, distorsiones y energía” (Los bonsáis). Odio París  van un pasito más allá: “son lo que podrían haber llegado a ser los Beatles si no hubiera aparecido Yoko ONO”. [Estas declaraciones me recuerdan sin remedio a cuando en su momento dije que si Los planetas cantaran en inglés nadie se acordaría de los de Liverpool].

Vaya, uno de esos regalos que te encuentras sin esperarlo. El mejor descubrimiento musical del año. Que ganas de verlos en vivo, sí señor, y de qué manera (,) oiga.

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