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[Luis Alberto Segura] `Lo que te viene a la cabeza en momentos de soledad tiene más peso que lo que viene en momentos de euforia´

L.A.

Llegan momentos en que estás sólo, en la habitación, en la calle paseando, y lo que te viene a la cabeza tiene más peso que lo que viene en momento[s] de euforia.

King of beasts son canciones de aislamiento [e] innocuidad, de estar en una especie de habitación kubrickiana, es el disco en el que más he arriesgado por la luz, producirlo yo mismo me diò rienda suelta a encender todas las luces de la habitación. Veo ecos de Shyamalan, Scorsese, Wes Anderson..

Los complejos que pudiese tener ya me los he quitado todos, con KOB más que nunca.

Si pudiese seguir cre100do llegando a más gente ¿por qué no? No me da miedo el mainstream

Luis Alberto Segura (L.A.) en Mondo Sonoro


[Unknown mortal orchestra] `La música parte de combinaciones, el único límite es psicológico´

Ruban Nielson

Las percusiones comunican todo tipo de cosas. En muchas culturas los tambores son literalmente un idioma. Cuando estaba en la escuela primaria en South Auckland en lugar de campana teníamos a alguien que tocaba un tambor tongano. Puedes  trabajar durante 7 horas ten[iendo] la sensación de que no han pasado más de 2. Cuando estás concentrado y te dejas llevar puedes entrar en un estado agradable dónde comienzas a recoger todo tipo de energías a tu alrededor. Entonces empiezo a imaginar patrones [,] sacar significados, me nutro de diferentes energías para convertirlas en algo concreto.

Multi-love es la definición poshumana del amor como un virus en constante mutación y su adaptación para combatir el odio. No me gusta pensar que hay límite. La música parte de combinaciones, el único límite es psicológico.

Ruban Nielson (Unknown mortal orchestra) en Rockdelux


[Foo fighters] Leyendas del rock (y del posgrunge)

In your honor

Te pueden gustar o no, a servidor obviamente le enrrollan, y mucho, pero éste trabajo double dragon discompactil (el primero para toda la carne al asador, el segundo para la introspección y la acústica gourmet sublimando todo el bizcochismo intimista que haga falta) vuelve a demostrar lo impecable, límpida y perfecta ejecución/producción disqueras. Las cancionzacas de los Foo, en la inmensa mayoría de las ocasiones protagonizadas por guitarras brutalcelestiales sin olvidar la cremosidad máxima percusionil de Taylor Hawkins desde su incrustación en la banda invitan a surfear como un loco, follar cual tiranosaurio o perderse en un Mustang 500 por alguna carretera icónica.

Grohl es un músico mayúsculo, un currante, un autodidacta magno que jamás podrá negar que gran parte de su éxito se lo sigue debiendo al proyecto del gran líder de Nirvana. Él lo sabe pero está en su perfecto derecho de hacer las declaraciones que estime oportuno. Razor, Still y Over and out no están mal y sobre todo Friend of a friend, que me reminiscencia a Cobain e incluso a Kevin Parker, pero vamos al grano, al cede 1, más redondo que la carne y el pan de la hamburguesa que te comes el primer día de vacaciones en California (o Australia) dónde las Gibson, Fender y Gretsch lo petan como el buen arte del rock merece. Can you hear me, hear me screamin´? Sin duda, con tan ciclópeoépica primera ráfaga no puedes más que gozarlo. Volvemos a la idea de follar como leones, pillar olas locas y por ejemplo y/o también gozarlo en festivales y juergas varias sintiendo el putoamismo de la melomanía siendo todo lo hedonista que te plazca.

“Himnos reimaginados con grandes arrebatos de ruido melódico [(]de guitarras[)]” (Steve Kilbey, The church). In your honor, Best of you, The last song. Ostiones aguitarrados 1 detrás de otro, hit enlazado con hit para no dejar de clavarlo. No busquéis 3 pies al gato, no hay ni una pocha. Cuando Dave, Taylor y sus colegas la lían con las 6 cuerdas y las baquetas ya no hay nada que hacer, bueno sí, gritar Fuck yeah! y dejarse llevar por ritmos y tonadas tan magnas y bien hechas. La antipasteleante y antipaletines voz de Grohl se funde y turna con guitarrazos lumínicos indestructibles para ir dándote la del pulpo sin dejar de hacer justicia con amplis, cascos o lo que sea. Un disco grande como diría Julio Ruiz, muy grande, y de qué manera. Otra de ésas perlas por las que entiendes lo decisivo que seguirá siendo la música/melomanía en tu vida, colectiva pero también lo más sana e intransferible y subjetivamente posibles y deseadas.